Manual de patologías por Víctor Mosqueda Allegri

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Premiado por el concurso de narrativa Salvador Garmendia en el año 2013, Manual de patologías es no menos irónico que su creador y siendo el primer escritor publicado que conocemos, dedicamos estas primeras palabras a su libro, que muy buenamente (y con sonrisa de travesura) firmo para nosotros.

En el anonimato Víctor se hace llamar Vicenzo Moncada, el seudónimo de un escritor es su punto de partida. Este libro que consta de 32 relatos, es su marca de inicio. Es un completo heterocosmos de cuatro capítulos bien engranados que dóciles nos proponen una lectura amena, pero en la intimidad propone ideas que atraen al lector atento a sopesar consideraciones. Consigue así demostrar que los cuentos o relatos cortos no son únicamente para niños, ni para temas superfluos. En todos sus aspectos es estético, su Título se yuxtapone a todo el secreto que aguarda y que avanzando se desvela como un paisaje mucho más enorme de lo aparentado a simple vista. En general, un manual de patologías posee algunos indicadores (criterios) que funcionan como guía en el diagnóstico de las distintas patologías del hombre. Análogo, este libro posee dichas funciones, Pero ¿Que patología nos quiere ilustrar su creador? Víctor afirma que la patología es usada por el como meta literaria e incluso confía que podría ser su propio lenguaje en el mundo de la literatura.

Su mundo donde Dios es Irónico y tan piadoso como despiadado, es un agradable demiurgo que en todas y cada una de sus páginas engendra una entidad que apuntan atentar contra el Canon Occidental establecido, en un grito de rebeldía irónica ante las limitaciones de nuestra historia y tiempo. No podemos englobar al autor como un resultado de su tiempo en el mundo, tampoco su creación, o sus inspiraciones, o nada. Pero es notable como la ansiedad de las influencias le afecta y grita en su contra. Escribe. Pues su precursor es Cortázar, Borges, Bello, Marques, Neruda, El pasado, su propia mente y veremos que esto no es del todo falaz. La patología descrita por el autor es la del Nuevo escritor patológico, una meta establecida partir de largas reflexiones a lecturas añejas, es una especie de hombre patológico capaz de seguirlo en su empresa y con las promesas de una narrativa más nativa, Venezolana, sin tanto Europa y el mundo, Pero aun así de potenciales nunca vistos: proteicos para los escritores de esta época.

El autor y nuevo aspirante Víctor Mosqueda nos enseña sus herramientas y sus máximas de trabajo, así mismo El, es ese escritor patológico que su libro no deja de proyectar en modo implícito a los lectores. Pero más que referirse a patologías exactas, detrás de cada relato plasmado en esta obra hay un mensaje oculto para aquellos futuros escritores que se resumen sencillamente en el índice del libro y que traduciéndose se pueden interpretar como los pasos a seguir de una suerte de metafísica interna, de una filosofía propia, que iniciando por la vocación, busca de servir ejemplo a su manifiesto patológico interno. Y lo explicaremos:

La vocación que se ha de tener más que la ambición a la hora de escribir es a lo sumo un proceso alquímico de autodestrucción y contagio; si no existe amor hacia lo que se hace difícilmente se pueda desempeñar bien en esa tarea. El segundo criterio a tomar en cuenta es la imaginación necesaria que siendo sinceros va de la mano junto con la vocación porque ¿qué es un escritor sin imaginación?. La tercera Exhortación que nos aporta se trata nada más y nada menos que el lenguaje que se debe adquirir. Algunos aspirantes suponen que un escritor se hace escribiendo, pero ¿con que palabras se puedes desenvolver si no se enriquece el vocabulario? (¿Acaso se olvida la eterna figura de Shakespeare?), una de las mejores formas de lograrlo es leyendo más que escribiendo, fortaleciendo, sopesando y añejando la lectura, libros como este son resultado de una lectura atenta. Y por la último de sus exhortaciones, la soledad, esa soledad necesaria en ocasiones para llenar el alma de quien escribe reconociendo que la nada no se está sola, pues hasta vaciar con un papel y lápiz las palabras, tiene un precursor como Joyce de por medio. La soledad que muchas veces inspira, está acompañada de nuestros contagios. Aquella soledad homérica que evita que contaminemos nuestros pensamientos se ha perdido, la nueva soledad nos acompaña junto a un lápiz y un papel.

***

En adelante solo deben seguir los curiosos, pues lo siguiente esta explicado directamente con el libro, el autor perdonara las interpretaciones de sus narraciones.

Una Patología de la vocación debido a la influencia literaria y los condicionamientos sociales actuales es necesaria. Pocas personas leen o en tal caso los que lo hacen suelen sudar fluidos ascéticos ante las letras de la época, por tanto, ya el aspirante a narrador, escritor o poeta sano esta ahogado de estas perturbaciones que predisponen el significado de ser escritor.

Su primer relato –La ciudad del futuro- despliega un cosmos de hombres que creen ir andando por el buen camino (como el escritor sano que tanto admira esta vía) pero que en la mitad del trecho, estos hombres destruyen sus esperanzas trabajando un contexto real de las cosas, pues destruyendo sus proyecciones, descubrieron la ciudad del futuro. La sátira de Sweing busco en su tiempo objetivos símiles en sus contemporáneos, Pero fue Daniel Defoe quien Ilumina con estilo esta idea arquetípica en su Robinson, pues las utopías deben ser abandonas y en el caso del Escritor Patológico con premura. (Es obvio que Víctor cabe en Defoe Pero no al contrario.)

En –Álbum de patologías— un doctor fatiga un libro de enfermedades buscando contagiarse de cada una de ellas, ¿No será acaso un escritor y la búsqueda intelectual del mismo? Las patologías bien pueden ser influencias de géneros o estilos, y contagiarse de estas en tal nivel quizá resulte de una escritura contemporánea que valga el esfuerzo. Pues en la actualidad los hombres de letras buscan desesperadamente alejarse de su Ítaca y como resultado solo dan feísmos que nadie valora. El doctor muere sano y es el escritor Patológico quien necesita reflexionar muy bien estas cosas, pues el contagio es algo sumamente apremiante desde la visión del autor. Pues quizá evitando las patologías de otros escritores nunca adentremos en nuestros laberintos y nadie sabrá nunca si las encontramos. O si existen realmente como los unicornios.

En tiempos oscuros para la creación literaria son unos consejos prácticos los que ejemplifican al actual lector letrado, pues presenciamos la muerte de muchos tabúes y presenciamos el nacimiento de los pseudo intelectuales que quieren dictar qué es escribir. Somos sinceros al reconocer que ya nadie teme al lobo feroz y su escritura debe cambiar cuanto antes, o el lobo morirá en su misma historia. Los héroes que ahora lucen las pantallas igual se queman. Por tanta información que disponemos, cada uno de nosotros tiene su versión favorita de algo, su programa de lectura carcelario, pues somos presos a la vida y en ella leemos.

Relatos como ¿Quién teme al lobo feroz?, Programa de lectura carcelaria, Autorretrato de baterías doble A. Son, a lo sumo una figura platónica de las condiciones actuales que dispone este escritor patológico que recién nace. El mensaje es claro solo una vocación desviada puede anhelar la cúspide, aunque no quiera.

En Patologías de la imaginación nuestras alabanzas quizá se vean incomodas, aunque las consideraciones del mismo cuentan. No satisfacen del todo los trazos que buscamos de dicho Escritor Patológico, las imaginaciones aquí trastornadas sugieren meros ejercicios imaginativos que ejemplifican las consecuencias del anterior criterio figurando juegos intelectuales como ejemplos de su idea. El autor busca capturar aquellas patologías de las cuales se ha topado en vida y solo en algunas ocasiones sentimos lo consiguió satisfactoriamente: La máquina de hacer dinero, Duelo al medio día. Para Brito García. Son narraciones bien logradas con todo lo que se espera de ellas. Nos preguntamos inmediatamente si la máquina de hacer dinero ¿será la imaginación? pues la similitud con el trabajo del escritor es indudable, escribir algo y mientras más patológico imaginativamente hablando, más remuneración puede conseguirse. Desconocemos las opiniones del escritor respecto al total del libro pero apostamos por la visión que previamente mantenemos.

Patologías de la imaginación no descarta la ansiedad que las influencias generan, pero así mismo ejemplifica su buen uso, el autor detesta la formula, los métodos del best seller que todo manchan, el asume un rol de activo ante lo escrito como si de un Macbeth se tratase. No solo narra o escribe, también escribe sobre lo escrito y nos enseña la realidad cotidiana con un poco de imaginación que se integra perfectamente qué sus narraciones. Su Escritor Patológico deberá rivalizar con esta prometedora propuesta de su existencia. El condicionamiento social acaba las imaginaciones con la educación y los medios, solo son libres aquellos que viven patologías de la imaginación en un nivel de metáfora como el que hilamos desde el principio. Estas cosas claramente enfrenta el Demiurgo.

En Patologías del lenguaje: La oreja y Reverso son indiscutiblemente los titanes de este criterio. Antiguamente en una tertulia llegamos a la conclusión de que las líneas hacen de escalones y al leer descendíamos a lo más profundo de nuestra persona al encuentro con nuestro Yo. En tantos años de lectura nos habíamos topado con un escrito como Reverso: lo describiría, no como una frivolidad, sino como un viaje al Yo y de vuelta a mi persona, un escrito que no desciende sino que motiva ascender al contacto humano de una dama. (Es traducible no como el caso de los Palindromos… Aquí otra característica de su encanto) Todo con un lenguaje simple y sin arcaísmos, es realmente novedoso aunque un crítico sugirió que no era más de un lugar común, rivalizamos… después de t

odo la escritura es eso: Humana, un lugar común entré todos. El autor busca darle una enfermedad al lenguaje que consiste en apreciar nuestra humanidad de un modo diferente. La similitud entre lo implícito de los capítulos es circular, no fatigaremos su estructura. Leer no hace a nadie mejor o peor persona, pero las intenciones de describir a este escritor patológico cumplen además una función social, una especie de mensaje entre líneas para partir desde algo que ya se tiene. El toro atraviesa la página y la oreja del escritor es el punto donde ataca, ¿acaso quieres un mensaje más directo, lector? Escucha. Se consiente de como hoy día se lee y se escribe como si de comer se tratara. Nuestra felicidad para Wilhen Reich es efímera porque lo único que hacemos con ella es comerla.

Nuestra labor y principio para fundar este Caos Literario es intentar enseñar algo oculto en los libros, la magia que se está entre líneas y el como una mente influye sobre sí misma. En el capítulo cuarto del libro Patologías de la soledad abunda esta entidad ineludible, estamos desconstruidos y nuestra soledad, ya no está sola, tenemos como escritores y lectores demasiadas influencias como para estarlo. ¿Acaso una cosa no tiene repercusiones en otra? ¿Acaso el libro terminado no posee la marca del editor? Juanita Reveron no distancia mucho de nosotros, sin su esposo seguía siendo Reveron pues, ¿Cómo alejar de su vida las pinturas y el estilo que siempre había apreciado? Así mismo ¿cómo y con qué justificación se alejaría el escritor, lector, Latinoamericano de su patria? En fin, fue Andrés bello el demiurgo de la zona tórrida escribió en Divina Poesía los siguientes versos:

Tiempo es que dejes ya la culta Europa,

Que tu nativa rustiques desama,

Y dirijas el vuelo donde te abre

El mundo de Colon su gran escena

Conservamos escritores como Borges y Cortazar que bien caben en el anterior poema, aunque sus temas fueran los del mundo en sus relatos vemos como aman sus respectivas patrias culturales, aunque las trastornan (que es el objetivo). Todos somos de una misma américa y de lejos nos ven ignorantes, pero en nuestro corazón guardamos una suerte de máxima que siempre nos lleva por caminos insospechados, Gabriel García Marques es un ejemplo. Ninguno de los anteriormente nombrados carecemos de influencias extranjeras, pero nuestra rustiques nos da esa palabra que desarma cualquier hombre. Un verso de Neruda o Rubén Darío bien conquistan un corazón o bien conquistan la música que la boca que los pronuncia.

El autor y nuevo aspirante, recibe nuestras motivaciones a explorar las profundidades de su literatura y avanzar, porque sabemos que le mueven pasos de gigante. Esperamos que muchos inicien tu gesta del Escritor Patológico regalándonos Literatura de calidad al continente. No es suerte lo que te deseamos, si no es destino que Bello dicta su poesía.

Victor Mosqueda publica sus textos desde el año 2010 en su blog personal: convictoryconfeso.wordpress.com.

 

Autores: Perez Angel y Reyes Solmar

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Un comentario en “Manual de patologías por Víctor Mosqueda Allegri

  1. Víctor Mosqueda Allegri dijo:

    Qué genial es poder leerte a través de los ojos y mentes de otros. Saber qué ideas despiertan mis textos es algo que me fascina. Y en este ensayo no han sido nada mezquinos en mostrar todo lo que este libro les dejó. Aprecio su crítica comedida y sincera, además de que me quedo con muchas de sus palabras, que reflejan aspectos de mi obra en los que nunca pensé, pero que tienen muchísimo sentido. Por ejemplo, los 4 capítulos del libro como fases de desarrollo del escritor, o aquello de atentar contra el canon, entre muchas cosas más. Ya quiero leer los siguientes post de este blog.

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