Omar Kheyyam: Combatir la tragedia

El teatro de lo real ha sido una de las metáforas más consideradas para la existencia. El eterno drama. Ya que el mundo la mayoría de las veces participa de Shakespeare y no de forma equivoca se valida el proceso a la inversa. La hipótesis de un mundo explorable o entendible ha cojeado por largos periodos de la historia y hoy nuestra ciencia se basa en el supuesto de refutar las mentiras. Periodos antes de nuestro tiempo, el siglo XI fue el escenario para un hombre cuyas inquietudes tomaron lugar en la colectividad de las interacciones humanas.  El eterno debate: si es la historia o el hombre los que hacen las épocas reconozco que no me importa. Esa óptica es de un ánimo impredecible. El encuadre para mis palabras son únicamente el hombre, que es Omar y su obra Rubaiyat.

 

No supe por qué azar me trajeron al mundo

y me dieron la vida. ¿A qué, entonces, quejarme

de que ésta sea breve, si aún debo agradecerla?

Que se me sirva vino, que quiero aprovecharla.

Omar Kheyyam

15

 

En los conocedores de ciencia el poeta es recordado por sus aportes en la astronomía y la matemática; ciencia en que implemento por primera vez la X como incógnita para las ecuaciones. Pero quizá fueron los alcohólicos y hedonistas, los que pocas veces les importo algo, quienes heredaron, más allá de una X, una suerte de felicidad en versos llamada Ruibaiyat, que es, por así decirlo una forma de regalo al mundo, un andamio para combatir la tragedia.

 

¡Vino! Lo creo Dios. Es de las más hermosas

Muestras de su poder. ¿Quién será, pues, el tonto

Que lo desprecie?  ¿A qué privarnos de el si es bueno?

Si es malo, ¿qué bellaco será el que lo ha creado?

19

 

SI Omar un matemático Astrónomo de tal calibre hubiera deseado la erudición de su obra, en dos copas la hubiera conseguido. Pero aquí, adjuntando este hecho, es donde radica su importancia: Es un libro para el hombre de calle, una propuesta filosófica tanto para el excelso intelectual como para el más insípido de los mendigos. Nadie escapa de las cuatro líneas ilusorias que engloban al hombre página tras página. No hay problema filosófico que no esbozo o fue ignorado en doscientos cincuenta fragmentos que sobreviven un desafío contra el tiempo.

 

Escucha lo que un día un ruiseñor me dijo:

“Bebe, bebe, Kheyyam, porque la vida es corta

y tú no te pareces a la planta que crece

nuevamente después de haber sido cortada”.

57

 

Si es cierto que un hombre es todos los hombres, esta condición la proyecta el Vino. En la obra todos los hombres son nivelados a la felicidad de un barril. Todas las vidas caven en un odre. Todos los reinos son el pago por una única copa. Pues es este néctar mágico el que nos une a nuestra humanidad aun sin importar las diferencias de cualquier tipo que gusten considerarse individuales.  Por esto se le ha tratado de loco, epicúreo, escéptico, racionalista, ateo, borracho y ninguna satisface definirlo por completo. Su obra contiene tanto la personalidad de un ente cambiante por la eras como el carácter adaptable de las fichas de ajedrez. Omar es por así decirlo el alma de Shakespeare, de Schopenhauer, Baudelaire, Goethe. Es su precursor, sabiéndolo o no es una sombra en sus libros.

 

Ser o no ser. Supremo o inferior. Sometido

todo, a la regla de la lógica: en vano

traté de sondear el fondo de las cosas,

pues no encontré otro fondo que el de mi misma copa.

169

 

Rubaiyat es una especie de breviario para los momentos donde la flaqueza aguarda con los pasos y la pesadez en los hombros nos derriba. Omar es un reformador, desde el inicio cambia las ópticas del mundo.  Nos regala esa vista de ser sombras en la inmensidad de un universo inmensurable. Se muestra conocedor de nuestras debilidades. En su obra no somos más que una rosa que vivirá pero tan corto tiempo que no dará a quien llorar en el mañana. Yo recomiendo leer cada verso más de una vez. La infinidad de significados a veces ácidos, serán fácilmente digeridos con el licor que también impulso a escribirlos.

 

¿Se cuando vine al mundo y cuando me iré? Nadie

puede fijar la fecha de su muerte. Tampoco

la de su nacimiento. Trae vino, jovenzuelo.

Quiero olvidar que nunca sabré nada de nada.

117

 

¿Por qué temer a la muerte? Yo prefiero esta meta

Que eludir no se puede, a la que se me impuso

al nacer. ¿Qué es la vida? Algo que me fue dado

 sin pedirlo, y que pienso devolver desdeñoso.

201

 

Todas las referencias y citas corresponden al libro Rubaiyat de Omar Keyyam

Angel Perez, Venezuela 2017

 

 

 

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2 comentarios en “Omar Kheyyam: Combatir la tragedia

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