Compañía, Samuel Beckett: Sobre la impermanencia del presente

Entre la fauna que dispone la escritura, mi fascinación por Beckett carece de unas dimensiones. La bestia de Dublín, pues de otra forma no me atrevería a nombrarle, difunde su poderío por los reinos bautizados en su paso por el mundo de las formas. Esta bestia de un pelaje curtido por los años habita su propio crepúsculo donde camina y caza animales desprevenidos en asuntos del lenguaje. Beckett especie difusa de bestia se distingue cual fiera manchada en la espesura. Pero esta bestia será descrita en su momento, esta oportunidad es apenas un rugido al que refiero. Un relato titulado Compañía.

Todo conocedor de la bestia de Dublín puede confirmar su carácter siniestro, la obra inicia cuando una voz alcanza a alguien de espaldas en la oscuridad y se desenvuelve en una serie de circunstancias y pensamientos no del todo definibles, quizá extimos. Aunque “desenvuelve” puede ser una palabra engañosa ya que no existe aquí la idea de un futuro, cada lector puede prever la lectura de algunas cualidades, todo estará proporcional a la sensibilidad del mismo y la información extra que pueda asociarse al contenido. Por tanto una lectura única no sería suficiente, dos proporcionaría el viaje de regreso en forma perfecta. Una estética otra argumentativa, quizá una tercera conceda el sentido total. Pero esto no es tierra en alguna forma nueva. Harto común es conocer las dificultades que sustenta el autor. La cuestión primordial seria pues ¿Por qué leerlo?

Dos respuestas puedo afirmar de la cuestión, una es que no hay motivo alguno, la segunda por la experiencia. Dependerá del conocimiento del mundo que posee cada individuo, de su predisposición aceptar lo experimentado, el conocer o no una literatura harto peculiar como esta. Hecho fascinante me parece, la forma en que Beckett implementa conocimientos filosóficos y psicológicos en sus relatos. Compañía no es la excepción. Borges uno de sus contemporáneos también usaba estos artificios, aunque siempre en forma y estética diferentes. En Samuel Beckett la lectura de Humé, Berkeley, Luke plagan cada párrafo e idea, la fenomenología de la conciencia propongo es el tema capital del relato. Las cuestiones circundantes a la misma. Los difusos límites del yo, si es que existe tal cosa. La transducción de la realidad a la conciencia y sus similitudes con el sueño. La esperanza de la permanencia, es decir la propia compañía de uno mismo en la ilusión del tiempo. Esto es Compañía. Es en fin un relato sobre lo humano. Un relato sobre la conciencia. Una mediación estética entre las inquietudes de su creador con la realidad objetiva que lo ahoga. Cualquiera de las dos elecciones a tomar Compañía es un relato único, perdurable, una voz que al ser escuchada crea el punto inicial de nuestra existencia a través de la memoria. La vaga esperanza de seguirnos encontrando a nosotros mismos en el futuro.

Angel Perez, Venezuela 2017

Imagen destacada: Portada CompanyCompañía, Barcelona, Editorial Anagrama, Colección Compactos Nº 203, 1ª ed. en Compactos, junio 1999.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s