OVNIs: Algunos comentarios.

OVNIS

I. Un espacio en la ciencia

“El 5 de noviembre de 1975, siete guardias forestales de Castletown, California, entraron al bosque como lo hacían habitualmente. En una curva se enfrentaron con un gran objeto suspendido en el aire, del cual emanaba una luz muy brillante e intermitente. El motor de la camioneta en el que iban dejo de funcionar imprevistamente y el terror los paralizo. Solo uno de ellos, Travis Walton, descendió de la camioneta y corrió hacia el objeto. Relato luego que la curiosidad ha sido más fuerte que el miedo. Había temido que el objeto se alejase antes de poder observarlo mejor. Pero casi encima de él, se produjo un violento centelleo e instantáneamente, un rayo de luz lo golpeo, tirándolo al suelo. Alzado por las manos, fue llevado hacia en objeto, mientras sus compañeros, después de un instintivo comienzo de fuga, volvían a su puesto para ayudarlo. Pero ya Walton y el objeto desconocido habían desaparecido. Luego de infructuosas búsquedas avisaron a la policía que, escéptica, los somete a un “test” con la “máquina de la verdad” después de un minucioso interrogatorio. Podrá tratarse de una fabula inventada para ocultar un delito, pero de Walton no había ni rastros. Helicópteros, perros de policía y vecinos salieron en su búsqueda y rastrearon una amplia zona sin obtener resultados. Hasta que, al fin, el quinto día, el hombre reaparece a unos 30 km del lugar en el que había tenido el encuentro con el OVNI. Luego relato que había estado expuesto a todo tipo de exámenes en el interior de esa máquina antes de perder el conocimiento.”

El relato anterior es uno de los tantos acontecimientos OVNI registrados por Joseph Allen Heynek, máxima autoridad en la ovnilogia del siglo XX. Y como todos los relatos de este tipo de encuentros los sujetos se encuentran desorientados y solo recuerdan la mayoría de los detalles de su experiencia con los OVNIs después de algunas sesiones de hipnosis, quizá un tanto sugestivas.
Por detalles como estos, que no hacen bien ninguno a los testimonios recopilados, Heynek hombre de características plenamente científicas decidió, al toparse con semejante desorden, establecer una suerte de metodología investigativa y clasificatoria a la infinidad de historias que como la de Walton aseguraban la cercanía de un OVNI con un ser humano. Por causa de este propósito publico en 1972 un libro titulado: La experiencia OVNI, una encuesta científica, en el cual estableció los primeros términos coherentes de una modalidad emergente para investigar estos acontecimientos fenoménicos. Heynek estableció tres fases, siendo estas:

Encuentro cercanos de primera fase:
Son avistamientos de no menos de 150/200 metros, sin contacto directo con la tierra.

Encuentros cercanos de segunda fase:
Provienen de la observación de rastros en el terreno o sobre seres humanos (como de combustión, alteración física o química del suelo, imprevista ausencia de energía eléctrica en automóviles y casas, eventuales quemaduras en partes expuestas del cuerpo)

Encuentros cercanos en la tercera fase:
Contemplan todos los encuentros cercanos entre OVNIs y seres humanos. Como el caso de Walton.

Heynek recuerda a la comunidad científica la investigación adecuada y con método, en su libro nos dice “No hay que pronunciarse en forma definitiva sobre estos testimonios, y miles de otros pueden llegar a ser mera fantasías, pero, recordando un comentario del general Stamford, se puede afirmar que se trata de historias increíbles, contadas por personas creíbles” y como esta terminología otras tuvieron su nacimiento en búsqueda de aportar coherencia a un nuevo fenómeno que se abría paso por la ciencia.

Es digno de mencionar como el paradigma científico cambia calladamente con Heynek, no se trata de desestimar el fenómeno por sus dificultades, en su propuesta busca hacer un espacio a este modelo de investigación más ordenado, con las tres fases de encuentros tentativamente busca un espacio en el mundo a las experiencias del hombre, es decir Heynek posibilita que en un futuro nuevos fenómenos o los mismos encuentren espacios entre las investigaciones de científicos curiosos o inquietos sin correr riesgo de ser expulsados, muertos o catalogados de indisciplinado y carentes de rigor científico, algo que quizá no se percato que hacia mientras disciplinaba la ovnilogia.

II. Dos grandes opinan

En el episodio anterior exploramos un encuentro de la perspectiva científica con el fenómeno OVNI y comentamos como Joseph Allen Heynek primer ovnilogo expuso razones para darle un lugar a este fenómeno en la investigación científica, demostrando como el espíritu de las eras cambia y está dispuesto a investigar de forma abierta cuestiones que en el pasado serian tachadas de absurdas e incoherentes. En la presente ocasión comentaremos partiendo de un paradigma diferente.

Pronunciándose en momentos oportunos de la historia ciertos hombres han obtenido resultados notables gracias a sus opiniones, que divulgadas a tiempo, obtuvieron recibimiento por parte de la opinión pública del mundo. Entre el mundo literario de la ciencia-ficción dos voces maestras se pronunciaron ante los OVNIs de forma tan inesperada que parecían poseídos por un doble discurso: el de su obra literaria y el de sus opiniones. El primero de estos fue Isaac Asimov un hombre por demás prolífico y divulgador de ciencia que sobre los OVNIs escribió:

“Dado que solo podemos especular sobre la posibilidad de vida extraterrestre, por el hecho de ser reconocido como un escritor de ciencia-ficción, a veces me preguntan si yo “Creo” en los “Discos volantes”. Y por “Creer” en los discos volantes se entiende, comúnmente, que, por parte de quien expone el problema, parecería que los vehículos tienen que estar obligatoriamente guiados por inteligencia no humana.
Bien, aclaro mi posición porque no quiero que mis escritos sean usados como base para puntos de vista que, creo, son locuras. Por lo tanto, sin culminar a ninguno, yo debo sostener que, hasta tanto una astronave con su tripulación no humana sea mostrada públicamente, con sus metales, su carne y huesos, continuare sosteniendo la idea de que toda señal relatada sea, o una mistificación o un error puro y simple: cualquier cosa puede explicarse sin tirar por la borda astronaves provenientes de las estrellas lejanas”

Con un público considerable Asimov sorprendió a las comunidades lectoras con esta respuesta, quizá es de esperar esto cuando se toma en cuenta el respeto de este autor para con el método científico y todo lo que este representa. Un autor del mismo género que opino sobre estas cuestiones OVNIs fue el afamado Arthur C. Clarke escritor de Odisea espacial 2001, y creador de una ley que lleva su nombre, Clarke nos dice:

“No está en nuestro poder excluir con certeza toda posibilidad y debemos, por lo tanto, dejar la alternativa de que algunos de los OVNIs haya transportado a bordo visitantes de otros mundos. Los elementos que, con aplastante evidencia, contrastan estas hipótesis son mucho.
Puedo ofrecer aquello que me parece comprensible y adecuado. Si cada tanto ustedes miran al cielo, algún día puede ser que se encuentren con una autentica nave espacial. Pero será de las nuestras”

Estas respuestas por parte de Isaac Asimov y Arthur C. Clarke no fueron quizá las esperadas por su público, pero fueron oportunas pues centraron desde sus opiniones un camino de dedicación e incredulidad ante un fenómeno que hacía en su época histórica tanto bien como mal a quienes lo recibían, ya sea como motivación para la creación científica de tecnología o como motivo de angustia psicológica y paranoia. Felicito estos autores quienes a pesar de sus opiniones adversas frente a los OVNIs no se privaron del placer de imaginar las inmensas posibilidades que presenta lo desconocido cuando lo encaramos humanamente de cualquier forma.

III. Una perspectiva psicológica de los objetos en el cielo

Sobre las cosas que se ven en el cielo se dicho mucho a lo largo de los últimos 200 años y de forma sorprendente lo mismo viene ocurriendo históricamente desde hace muchísimo tiempo, en su mayoría las civilizaciones actuales todas guardan algún relato sobre astronautas o seres espaciales.

Desde el campo de la psicología profunda un disidente de la escuela freudiana propuso una opinión que satisface disertar sobre este tema en una perspectiva única y peculiar. Este disidente es Carl Gustav Jung quien en su libro “Sobre Cosas Que Se Ven En El Cielo” Opinara que los OVNIs existen gracias a ciertas tensiones afectiva que guardan los humanos con lo desconocido

“En el individuo se producen fenómenos tales como convicciones anómalas, visiones, ilusiones, etc., únicamente cuando se halla psíquicamente disociado, es decir, cuando se produce una disociación entre los criterios y enfoques de la conciencia y los opuestos contenidos inconscientes. Como precisamente la conciencia no cobra conocimiento de esos contenidos y como, en consecuencia, se encuentran en una situación aparentemente sin salida, esos contenidos extraños no pueden integrarse directa y conscientemente, y entonces procuran expresarse indirectamente al engendrar inesperadas y al principio inexplicables, opiniones, convicciones, ilusiones y visiones. Entonces se interpreta como acontecimientos amenazadores hechos naturales extraordinarios, como los meteoros, cometas, lluvias de sangre, una becerra con dos cabezas y otras monstruosidades, o se ven “señales en el cielo”. (p.27)

La aparición de ovnis en el cielo afirma Jung puede deberse a formaciones sustitutivas de contenido inconsciente de la psique, contenido que bajo tensión busca un escape donde manifestarse en una especie de proyección psíquica en el mundo circundante- Continúa Jung:

“Tenemos aquí la oportunidad de ver como nace una leyenda y como se forma una fabula maravillosa sobre la invasión, o por lo menos la aproximación, de potencias “celestes” extraterrenales, en una epoca oscura y difícil de la historia humana, en una época, por otra parte, en la que la fantasia humana se dispone a discutir con toda seriedad la posibilidad de viajes a través del espacio cósmico, de visitas y hasta de invasiones a otros cuerpos celestes. Nosostros por nuestra parte, pretendemos llegar a la Luna o Marte, y a su vez de habitantes de otros planetas de nuestro sistemas y hasta planetas de la esfera de las estrellas fijas, pretenderían llegar hasta nosotros. Tenemos conciencia de nuestra aspiración de recorrer los espacios interestelares, pero la correspondiente tendencia extraterrestre es solo una conjetura mitológica, es decir, proyección.” (p.32)

¿Será entonces el OVNI una mera proyección de algunos incautos? O por otra parte quizá los OVNIs formen antiguamente parte de nuestra psique colectiva, rasgos de un pasado tranquilo en el que lo mitológico comandaba nuestras vidas. Jung nos dice que es probable que los OVNIs sean manifestaciones del deseo humano y sus singularidades.
Jung en el mismo libro continua diciendo:

“Si un fenómeno físico desconocido fuera la causa exterior del mito, ellos no quitaría nad al mito mismo, pues muchos mitos tienesn como causa meteoros y otros fenómenos naturales que en modo alguno explican el mito como tal. Este es, en última instancia, un producto arquetípico inconsciente y por lo tanto un símbolo que pide interpretación psicológica. Para una mentalidad primitiva cualquier objeto, como por ejemplo una lata de conservas ya usada, puede adquirir de pronto significación de fetiche, cuyo efecto rn modo alguno es inherente a la lata de conserva misma, sino que antes bien es producto psíquico.”(p.42)

Y es esta opinión una de las más sobrias entre los psicólogos de su tiempo, más un detalle en el texto resalta sobre los demás y es un momento donde el mismo Jung se plantea a los OVNIs como objetos verídicos de investigación psíquica y científica, en aquel párrafo dice:

“Las únicas posibilidades son estas: o proyecciones psíquicas emiten un eco en el radar, o inversamente la aparición de cuerpo reales ha dado motivo a proyecciones mitológicas” (p.178)

Lo cual nos hace preguntarnos ¿Podra un pensamiento emitir eco en un rada? De ser cierto y suponiendo que fuera esta la cuestión creadora del OVNIs ¿Que cosa en el hombre sustentaria tal demostración de poder psíquico? Más como personas coherentes nadie debió dudar en ignorar esta parte del enunciado y concentró su atención en el segundo aspecto igual de inquietante ¿Que fibra inconsciente tocan los OVNIs en nuestra mente colectiva que nos haga pensar en su realidad? ¿Es que acaso en el pasado existieron fenómenos análogos tan deseados como para añorarlos? Todo de momento es un enigma.

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